Dolor de espalda y el papel de las enzimas sistémicas en el tratamiento de la fibromilgia

Aproximadamente 5 millones de personas en los Estados Unidos sufren de una condición de dolor debilitante llamada fibromialgia. La medicina convencional no tiene ni idea de la causa y la cura de esta condición dolorosa, agotadora y estresante. La mayoría de las personas con fibromialgia, el 90% de las cuales son mujeres, no pueden dormir por la noche debido al dolor y la incomodidad.

Por otro lado, a los naturópatas que tienen alguna pista les falta el otro aspecto de la causa o contribuyente de la fibromialgia: la parte de la fibrosis. Verá, la fibromialgia es un acrónimo de dos palabras: fibro y mialgia. Fibro es la abreviatura de fibrosis, mientras que mialgia simplemente significa dolor muscular. La fibromialgia también podría clasificarse como parte de los síndromes de dolor miofascial. Por cierto, un síndrome es una colección de signos y síntomas clínicos de una enfermedad que no encaja en ningún patrón clínico o diagnóstico verdadero. La fibromialgia entra en esta definición.

Ahora todo el mundo habla del dolor muscular y sus puntos gatillo, que es la parte de la mialgia; y nadie habla de la primera parte o fibrosis que está creando y provocando el dolor en el primer lugar.

Al tomar prestada una hoja de la lesión y reparación celular, sabemos que dondequiera que haya dolor, casi siempre hay inflamación en el 95% de los casos. Por lo tanto, cualquier cosa que mate el dolor primero debe eliminar la inflamación. La inflamación aguda se caracteriza por dolor, hinchazón, enrojecimiento y depósito de fibrina. Sin embargo, estamos hablando de una inflamación crónica de bajo grado que es el semillero de todos los dolores. El dolor se inicia por la generación de radicales libres, que a su vez conducen a un estrés oxidativo que conduce a una inflamación aguda y crónica que bien pasa el tiempo de la lesión o agresión. Cualquier tipo de inflamación provoca fibrosis que es un tipo de mecanismo de reparación que pasa el tiempo de la herida. Las enzimas sistémicas intervienen para romper este ciclo al devorar la fibrina que crea la fibrosis responsable del dolor de la fibromialgia.

Primero, cualquier agresión o estrés libera complejos inmunes circulantes, también llamados prostaglandinas. Debido a los controles y equilibrios, existen prostaglandinas buenas (antiinflamatorias) y malas (proinflamatorias). Los inhibidores de la COX (como la aspirina, el ibuprofeno, el cerebrex) tienden a detener las prostaglandinas proinflamatorias y a aliviar el dolor. El problema es el efecto secundario de inhibir también las prostaglandinas que se encarga de regenerar el revestimiento de los intestinos, reparar los riñones y el hígado. Es por eso que este conjunto de medicamentos tiene efectos secundarios desagradables como erosión gástrica, úlceras, gastritis, compromiso renal y hepático además de provocar sangrados inusuales porque agotan las plaquetas (un tipo de glóbulos blancos) que detienen el sangrado.

La alternativa segura y eficaz a estos analgésicos (AINE) son las enzimas sistémicas como la nattoquinasa y la serrapeptasa, que son las más nuevas. Los más antiguos son la bromelina y la papaína. Las enzimas sistémicas se denominan así porque funcionan en todos los órganos y sistemas del cuerpo; además del trabajo localizado de digestión de alimentos y toxinas. Las enzimas sistémicas son enzimas proteolíticas o que se alimentan de proteínas que ingresan a la circulación sistémica donde combaten la inflamación, corroen la fibrina (que causa fibrosis en la fibromialgia) y limpian la sangre del sistema inmunológico contaminado.

Recuerde que los músculos y la fascia que los recubre obtienen su suministro de oxígeno y nutrientes del torrente sanguíneo. Por lo tanto, las enzimas sistémicas abordan la causa raíz del desequilibrio en la fibromialgia porque la fibrosis corta la microcirculación dentro del músculo y crea hambre, estancamiento y dolor isquémico también. Debido a que estas enzimas son proteolíticas (enzimas que comen proteínas), se comen la fibrina (que causa la fibrosis) y el dolor en la fibromialgia. Una vez que se ataca la causa raíz del dolor, los síntomas de la fibromialgia mejoran.

Las enzimas sistémicas también abordan otro síntoma de la fibromialgia que es la fatiga crónica al limpiar el torrente sanguíneo contaminado, eliminar toxinas y proteger las mitocondrias, la casa de energía de la célula que genera energía celular. No olvide que las toxinas agotan la energía obstruyendo el sistema inmunológico y desacoplando la fosforilación oxidativa responsable de la cadena de transporte de electrones. Cuando los electrones no se transfieren, el cuerpo no puede producir suficiente ATP que suministra energía para el metabolismo celular. Como nota al margen, la CoQ10 es un actor importante en la cadena de transporte de electrones y la generación de energía y también es necesaria en la fibromialgia para abordar el cansancio.

Recuerde que el sistema inmunológico impulsa el tren que inicia la reparación de tejidos en el cuerpo. Conducir este tren es el sistema de enzimas del cual las enzimas proteolíticas como la nattoquinasa son un sinergista que hacen que funcionen otras enzimas, vitaminas y minerales. De hecho, sin enzimas sistémicas, las vitaminas y los minerales no funcionan tan bien. Es por eso que las vitaminas se denominan coenzimas y los oligoelementos como el zinc o el magnesio se denominan co-factores. Por cierto, el magnesio también es muy necesario en la fibromialgia para combatir la inflamación y el dolor.

¿Ve ahora por qué las hierbas, las vitaminas, los aminoácidos y los nutrientes vitales utilizados para curar la fibromialgia funcionan parcialmente o no funcionan en absoluto debido a la falta de enzimas, especialmente las enzimas proteolíticas? La mayoría de los problemas con los seres humanos son causados ​​por proteínas alérgicas llamadas antígenos porque provocan una respuesta inmune de la cual la autoinflamación y la autoinmunidad son la regla y no la excepción. La lista de terapias naturales para la fibromialgia como el casquete chino, acacia, SAMe, MSM, melatonina, D-ribosa, triptófano y vitamina D solo brindan un alivio parcial en ausencia de enzimas sistémicas.

La mezcla de enzimas sistémicas, por lo tanto, es el eslabón perdido en el manejo del dolor de la fibromialgia, los síndromes de dolor miofascial y otras formas de desencadenantes del dolor de espalda.

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